Remodelar en Miami puede ser mucho más complejo de lo que parece.
Te invito a leer mi último artículo, donde comparto el storytelling de Acqualina, una obra que comenzó con nuestra participación enfocada únicamente en el diseño y terminó convirtiéndose en un proyecto llave en mano.
En el medio: una obra detenida, permisos que hubo que gestionar, más de 16 inspecciones y el desafío de recuperar un proyecto que había quedado “a medio vivir”.
Seis semanas después logramos retomar los trabajos y, cinco meses más tarde, entregamos el departamento completamente remodelado y listo para que sus propietarios volvieran a disfrutar de su casa.
Este proyecto refleja una parte de mi trabajo que muchas veces no aparece en las fotografías finales: Project Management, coordinación, resolución de problemas y ejecución.
Porque detrás de un buen diseño tiene que existir una ejecución igualmente sólida.
Te invito a conocer la historia completa en mi blog.
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Acqualina: cuando una transformación estética se convirtió en un proyecto de recuperación integral
Un proyecto que comenzó como una remodelación estética y terminó requiriendo permisos, más de 16 inspecciones y una gestión integral para devolver el departamento completamente renovado y listo para volver a ser habitado.
Hay proyectos que siguen el camino previsto desde el primer día. Y hay otros que, inesperadamente, requieren experiencia, capacidad de gestión y una visión integral para poder llegar a destino.
Acqualina fue uno de ellos.
El proyecto comenzó con un objetivo principalmente estético: transformar por completo el departamento y crear interiores renovados, contemporáneos y alineados con la forma en que sus propietarios querían vivir.
Los clientes ya contaban con su propio General Contractor y nuestro rol inicial estaba enfocado en el diseño y la transformación de los espacios.
Sin embargo, por la magnitud de la remodelación, desde el comienzo sugerimos que se verificara la necesidad de gestionar los permisos correspondientes antes de avanzar con la obra.
Finalmente, los trabajos comenzaron sin esos permisos.
Y lo que inicialmente debía ser una transformación estética tomó un rumbo completamente diferente.
Cuando la obra tuvo que detenerse
Durante la ejecución, la ciudad intervino y la obra fue clausurada.
El departamento quedó literalmente “a medio vivir”: espacios intervenidos, trabajos sin terminar y una remodelación que ya no podía continuar hasta regularizar la situación.
En ese momento nuestro rol cambió.
Ya no se trataba solamente de diseñar y transformar un interior. Había que recuperar el proyecto, ordenar el proceso y encontrar el camino correcto para poder finalizarlo.
Recuperar el proyecto
A través de las alianzas profesionales que mantengo con compañías de General Contractors, comenzamos a gestionar la regularización de la obra y los permisos necesarios ante la ciudad.
Esto implicó revisar lo que ya se había realizado, preparar la documentación correspondiente y establecer nuevamente una estructura de trabajo que permitiera continuar la remodelación correctamente.
Aproximadamente seis semanas después, estábamos en condiciones de retomar la obra.
Pero esta vez el proyecto avanzaría bajo una planificación y coordinación integral, contemplando no solamente el diseño, sino también los requerimientos técnicos, las inspecciones y cada una de las etapas necesarias hasta obtener las aprobaciones correspondientes.
Más de 16 inspecciones
Una remodelación integral tiene una enorme cantidad de trabajo que el cliente finalmente no ve.
Detrás de una cocina terminada, un nuevo baño o una pared perfectamente ejecutada existen instalaciones, documentación, coordinación entre diferentes trades, inspecciones y una secuencia de trabajos que debe respetarse para poder avanzar.
En Acqualina atravesamos más de 16 inspecciones durante el proceso.
Cada una representaba una etapa que debía estar correctamente ejecutada y aprobada antes de continuar con la siguiente.
Nuestro trabajo fue coordinar ese proceso, supervisar el avance de la remodelación, trabajar junto a los profesionales involucrados y resolver los diferentes desafíos que aparecieron durante la ejecución.
Cuando la experiencia hace la diferencia
Acqualina es un buen ejemplo de por qué el Project Management es una parte fundamental de una remodelación integral.
Cuando asumimos la gestión de esta nueva etapa, no se trataba simplemente de retomar una obra detenida.
Había que comprender qué se había ejecutado, qué debía regularizarse, coordinar permisos y documentación, reorganizar contratistas y establecer una nueva secuencia de trabajo que permitiera llevar el proyecto hasta su finalización.
Después de años gestionando remodelaciones, hay algo que tengo muy claro:
una buena idea de diseño necesita una ejecución igualmente sólida.
El diseño establece la visión. El Project Management hace posible materializarla.
Coordinar, anticipar, supervisar y resolver forman parte de un proceso que ocurre, en gran medida, detrás de escena, pero que puede determinar completamente el resultado de una remodelación.
Cuatro meses después
Después de cuatro meses de obra, más de 16 inspecciones y un proceso constante de coordinación y seguimiento, Acqualina estaba completamente remodelado y listo para volver a ser habitado.
Los espacios que meses antes habían quedado detenidos recuperaron su propósito.
La obra estaba terminada.
El diseño finalmente podía experimentarse como había sido pensado.
Y los propietarios podían volver a algo que durante meses había quedado interrumpido: vivir y disfrutar de su casa.